Conectarnos desde lo mejor que uno tiene

Su retrato traspasa confianza porque refleja virtud, tal como lo hacen sus dos pendientes cercanos al burdeo. En la imagen aparece sonriendo radiantemente, tanto como si tuviera pilas, a la izquierda del banner de un programa donde se apresta a dar una entrevista remota para una radio digital. Es invierno de 2020 en Chile y su propósito en esta ocasión es fulgurar la comunicación notable. 

Comunicar todo eso por lo que nunca se olvidarán de ti. 

Resulta difícil ubicar un rincón de la Tierra en donde la pandemia no influya en lo social, lo afectivo o económico. Su impacto expone secuelas, repercusiones, efectos y otros cúmulos de palabras que sugieren un antes y un después. Sucedió con las amistades, sucedió con la familia, con el trabajo, la educación, el emprendimiento y los negocios no formalizados. También en la aceleración de soluciones concernientes del Siglo XXI, como para la desigualdad social o  las urgencias medioambientales. O como para el nuevo orden de vida, más digital, instantáneo y remoto. 

Su entrevista no es la excepción. 

«Hoy entendemos bien lo que es la comunicación notable, pues existe un mar de charlas y contenidos, de redes sociales, ventas y servicios, donde la única manera de sobresalir es diferenciándose, siendo la comunicación, a su vez, la forma para lograrlo. Hay programas como éste, o como el mío, donde hablamos sobre lo que nos hace sentido y así demostramos ante nuestro público quienes somos, cómo hablamos, qué cosas proyectamos, etc. Un montón de aspectos donde la audiencia dirá ah, ella puede ayudarme en esto o lo otro. El objetivo es conectarse con uno mismo, no disfrazarse de alguien que no somos, para dar cuenta de los contenidos que hacen sentido al resto». 

Antes de estas palabras, la conductora del programa no escatimó en laudatorias para presentarla. Incluso le atribuyó un alma venezolana —tal como la de ella— por su alegría y vitalidad, sobre todo al expresarse, pues a veces pareciera que cuando habla las palabras se atropellaban entre ellas, pero pronunciando cada una como si fuera la última que va a salir de su boca. Continuó con su currículum. 

Carola Concha es una relacionadora pública y coach profesional de emprendedores, cuyo propósito es potenciar la imagen de marca en las personas. Ya sea que lideren un negocio, un equipo, áreas u organizaciones, su norte siempre es el mismo. Inspirar al resto, como cuando se activan las endorfinas o se chasquean los dedos ante una buena idea, con el fin de apasionar esas mentes que ambicionan ser referentes en sus rubros. 

A ella le gusta referir lo suyo como un entrenamiento, por lo que bien podríamos imaginarla como una personal trainer pero que no ocupa máquinas, implementos, pesas o colchonetas, sino que motivación, entusiasmo y grados de frenesí por los atributos de cada uno. Motores idóneos para visibilizar lo mejor de nuestro negocio, según dice. 

«La comunicación es lo primero que un emprendedor debe desarrollar», sugiere en la entrevista. Y es que la entrenadora flamea varias banderas pero sólo una logra ser plenamente abierta, transversal, colectiva; que nadie es menos que el otro. Tampoco más, porque llegamos al punto de que terminamos siendo iguales, con cuerpos más bien similares y mentes diversas pero no lejanas entre sí. Su entrevista ocurre a distancia, sumándose al montículo de actividades de arraigo análogo que se han reformulado gracias a la innovación del ser humano, aperturando la creatividad por la cual nos sostenemos en la vida. 

Como cuando emprendemos y damos cuenta de ello, por ejemplo. 

«Puede que, en este momento, otros emprendedores estén tan preocupados como tú. Por ende, hay que insistir en que la comunicación sea parte del negocio y que se desarrolle de manera horizontal y honesta. Si sucede que estás muy nervioso por algo, al punto de no saber qué hacer, es incluso mejor decirlo que callarlo y que nadie lo sepa». 

Para Carola Concha, su trayectoria se complementa con varias dimensiones. Hay cosas de su familia, otras de sus más de 15 años de experiencia laboral, emprendiendo o con jefaturas comunicacionales, y un resto sobre su dislexia, su inquietud, su gusto por leer diarios, haber sido madre soltera de muy joven, saber lo que es quebrar, haberse caído y levantado una vida de veces, entre otras coyunturas que conoceremos más adelante. 

Algo que también mencionó en la entrevista de 2020 fue la energía con que ella entabla responsabilidades con los que buscan convertirse en líderes. Un emprendedor, dijo esa vez con voz de referente, es el primer relacionador público de su negocio. Sea quien sea. Tal vez incluso el mejor. 

«Y para eso hay que simplificar la comunicación —continuó—. Si tienes miedo, te sientes angustiado o no sabes qué decir para vender tus productos o servicios, debes saber que hoy tienes la mejor oportunidad para vencer todo eso. Si esta conversación se cae, o si me equivoco en algo, es el mejor momento para aprender. ¿A quién no se le ha caído una transmisión? Desde el gobierno en adelante, con los mejores equipos posibles, igual pasan estas cosas. Nadie está esperando que todo sea perfecto porque estamos aprendiendo, mirando lo que hace el otro y perfeccionando lo nuestro. Viendo qué puedo añadir de mí como valor agregado y cómo eso lleva mi toque, mi estilo. E insisto, estamos en el mejor momento para intentarlo».

***

–¿Qué la motivó a entrar en el mundo del emprendimiento?

–Lo primero fue que los trabajadores independientes vivían tiempos distintos y, en esa época, era mamá soltera y la situación no era emocionalmente fácil. También era hija, amiga y persona, por lo que el panorama se volvía complejo, entonces pensé como una buena alternativa un trabajo que me permitiera acompañar a mi hijo, con quien teníamos una relación unida y cercana, viviendo solos desde siempre. Donde fue mi compañero en mis primeros pasos y que sigue siéndolo ahora que tiene 18 años.

–Ya un adulto…

–Uno que en esos tiempos era un niño que dependía mucho de mí, que cuando no estaba le afectaba un montón. Era heavy salir a trabajar con esa sensación. Me preguntaba, ¿qué saco con ganar esto o lo otro, si lo tengo solo? El sobrecargo que tenía como mujer, que una misma se pone, hizo incluso que retirara a mi hijo del colegio en que estaba. Él era distinto, muy creativo y poco ajustado a lo que era ese establecimiento, muy a la antigua y católico. 

–¿A dónde lo llevó?

–A otro con distinta formación, donde los niños iban con ropa de calle y se formaban desde una educación personalizada y con distintas miradas de educación. Todo era muy distinto, dejando atrás sesgos que muchas veces aparecían del cómo debe ser una, de cómo debe ser la gente, de cómo deben ser las cosas, etc. 

–¿Qué le generó a Ud. ese cambio?

–Un quiebre. Encontré gente maravillosa, aprendí a no juzgar la vida de nadie y que cada uno hace lo que quiere. Por ejemplo, había mucha gente separada como yo. En el anterior colegio, había otra manera de enfrentar esta condición, muchas veces desde el qué dirán, desde el status, lo que había que tener o con quién juntarse. En esta nueva experiencia conocí una diversidad que aportó mucho para mi vida. 

–¿Cómo Ud. llevó eso al mundo del emprendimiento? ¿Cuáles fueron sus primeros pasos?

–Primero participé asistiendo a clases de emprendimiento. Me faltaba más dirección, entonces vi que existían varios cursos sobre qué era, cómo se hacía, qué implicaba, etc. No era lo masivo que es ahora, pero cuando estaba participando me di cuenta que tenía habilidades para refrendar lo aprendido desde las comunicaciones y redes sociales. Tres meses después ya figuraba haciendo clases de comunicación, de relaciones públicas y de marketing digital. Me di cuenta que tenía una gran facilidad de conectar con el resto y empecé a trabajar en este mismo colegio donde estaba mi hijo. Luego asesoré empresas, personas, más proyectos… 

–¿A qué atribuye su facilidad por dichos temas?

–En otro espacio que coincidimos con Anita Antico, ella dijo que fui su primera profesora. Algo que me llenó de orgullo porque, en su caso, fue la alumna superando a la maestra. En esos tiempos me era fácil motivar, sacar el positivismo, decir “vamos que se puede” a pesar de que la vida se mostraba complicada. Algo que también tuve que incorporar en su minuto ya que fui víctima de una estafa en 2017. Una colega con quien impartía estos cursos se quedó con mucho dinero, aspectos financieros a los que nunca presté mucha atención, ya que estaba encargada de los contenidos propiamente tales. 

–¿Puede contar lo que sucedió?

–Fue heavy porque quebré. Perdí mi casa, mi hijo se tuvo que ir a vivir con mis papás y yo donde una amiga. Caí en depresión, estaba en un hoyo, todo me costó mucho. Como tengo un círculo cercano que no juzga, estaba tranquila por ese lado, pero yo sentía todo lo demás. 

–¿Qué aprendió de la situación?

–Primero, que gran parte del problema fui yo, confiada. Segundo, a no delegar los números y sí hacerme cargo de esa parte, simplemente porque hay personas que no tienen la misma formación valórica ni ética que una, algo que no es bueno ni malo. El suceso me permitió reencontrarme y saber qué quería hacer. Cómo me iba a levantar nuevamente desde lo emocional y también desde el emprendimiento. En eso conocí a algunas personas que estaban haciendo eventos y pensé en ingresar con ellos. Me fue bien, tuve grandes aprendizajes con uno que se llamaba “Emprende Nights”, en 2018. Traté de darle características propias a esa experiencia. 

–¿Por ejemplo?

–Aprendí que si el espacio no te acomoda, hay que cambiar las cosas. Partimos con 40 personas pero, a medida que decidí involucrarme, estuvimos llenando con 80 personas en cada lugar al que íbamos. Lo hacíamos un viernes en la tarde, lo que no era fácil, ya que por muy emprendedor que alguien hubiera sido, aquel día muchos lo dedicaban a su familia. Sin embargo, era un escape para ellos y una escuela para mí. 

–¿De qué manera?

–Porque entendí algo que hoy me carga, que es la idea de que la gente es un número más.

–¿En qué sentido?

–Suponte, cuando iba al evento, saludaba a cada persona que asistía al lugar. Hola, cómo estás, bienvenido. No lo hacía para conseguir algo, sino que para que se sintieran bien, sensación que también llevo a mis redes sociales o a cada charla que doy. Cada persona que te sigue y que te escucha merece tu respeto. Hay que agradecerles porque vio algo en ti, en tu contenido o formación que le llamó la atención. Para mí, que asistieran un día viernes era suficiente motivo para agradecer. Eran mentes que estaban buscando aprender, juntarse con otros emprendedores y nosotros no podíamos ser menos. Traíamos buenos speakers, de manera gratuita y con el gran propósito de aportar. 

–¿Por cuánto se extendieron esos eventos?

–El último “Emprende Nights” en que participé fue en marzo del 2019. Fue una despedida emocionante, donde partí y conocí gente maravillosa, distinta a mí. Algo que sin duda me llevó a querer más. 

***

Huelga decir que los primeros pasos de Carola Concha fueron emprendedores, gracias a Táctika Comunicación, empresa que fundó en 2004 y donde afianzó clientes por medio del positivismo de los nuevos paradigmas comunicativos. La mantuvo por tres años hasta que asumió como relacionadora pública de una compañía de bomberos y con funciones coordinativas en un retail nacional. En lo primero estuvo hasta 2013 y en lo segundo, hasta 2015, cuando asumió cargos de directora de comunicaciones y marketing de dos empresas, estableciéndose hasta 2018. 

En esos tiempos algo ya prendía en su interior. Tenía motivación por generar experiencias relacionadas al emprendimiento y lo notable que era crear tu negocio. “Notable” será una palabra que será importante después, pero no antes de que sepamos que fuera relacionadora pública de “Emprende Nights”. Eventos sobre emprendedores que relataban sus experiencias personales, contactos y vivencias con el emprendimiento. Acontecían en bares o restaurantes, de manera lúdica y por veces semejantes a un café concert. O a un show de stand up comedy. Había networking y otros encuentros organizados por Concha, quien hoy recuerda esos tiempos con la misma memoria con que autoconfirma que lo suyo es el tras bambalinas. No arriba del escenario. «Prefería estar abajo, no exponerme», recuerda. 

En 2019, luego de esta actividad y de toda su trayectoria en comunicaciones, brotó un interés por hacer eventos de mujeres. Algo que seguramente incidió fue que en “Emprende Nights” iban hombres en su mayoría. Tanto en el público como en el escenario. Sin pensarlo, sin quererlo, a modo de contrasentido, el evento se volvió masculino. Fueron las primeras nociones que dieron forma a “Woman Pitch”.

«Me dije que quería un evento donde las mujeres subamos al escenario, pues como estamos menos visualizadas, lo terminamos haciendo menos. Hay menos cancha y oportunidades. Esto también me sirvió para distinguirme, pues ya tenía la experiencia de los eventos de noche y con un historial detrás. Puse mucho de lo mío, como la música, o la experiencia en sí, porque me encanta que las cosas tengan algo de los cinco sentidos y estemos viviendo eso, una experiencia». 

Cuando empezó este nuevo evento ella recibió mucho apoyo, como en la redacción, diseño o metodologías adecuadas para lograrlo. Sin embargo, también recuerda que no todo fue fácil. No era llegar y subir a cualquiera al escenario, además debía tener un sentido especial. 

«Una amiga, capa en el mundo de la diversidad y la inclusión, la Javi Aliaga, me ayudó con una pregunta que me estaba haciendo. Yo quería hacer un evento de mujeres, pero le expliqué una cosa; que no me sentía feminista. Para mí, estamos en un momento de péndulo, donde ahora nos mantenemos hacia cierto lado, pero no creo que eso implique sacar al hombre del escenario. A mí no me hace sentido. Quiero subir mujeres al escenario pero también que vayan hombres al evento, que miren y aplaudan. Y mi amiga me dijo que eso se llama complementariedad, que es lo que vendrá en muchos años más. Seremos complementarios». 

«Fue como una señal: hacemos este evento y seguro se llena», Concha rememora que fue un éxito. Estuvieron Alejandra Mustakis, Julieta Martínez y Lorena Gallardo, además de toda la gente que asistió ese 23 de septiembre de 2019. Hay muchas fotos y videos donde las sonrisas se multiplican. Lo episódico es que, como toda gran experiencia, hay cosas que no se terminan sabiendo. Carolina tiene una. La recuerda como si buscara en la bodega de su memoria. 

«Muy poca gente lo sabe, pero para ese evento no tenía cómo llegar. Venía de quebrar, estaba alojada en la casa de una amiga, había organizado este evento y no tenía cómo irme. Me acuerdo que me llamó un amigo para felicitarme, que me conoció cuando partí en las comunicaciones, y en un momento de la conversación tuve que interrumpirlo y decirle. Estaba cagada. Le puse todas las energías, todas las ganas y no podía llegar». 

Concha cambia el tono de su voz. «Ese amigo me dijo ya, yo te ayudo, pero que hoy viviera y disfrutara de todo porque la hice. La hice, creí en mí, agarré esta fuerza y me resultó. Nadie me preguntó cuánta gente había llevado antes, qué había hecho en los años anteriores. Creían en lo que decía. Llenamos el evento, no nos cabía más gente. Yo decidí hacerlo en el mismo lugar en que hacíamos “Emprende Nights”, en Betahaus». 

El éxito hizo pensar en grande y llevar este mismo evento a Viña del Mar, pero al mes ocurrió el estallido social donde todo cerró, menos su pregunta de cómo rehacerse nuevamente. En el primer “Woman Pitch” recibió a auspiciadores, marcas, personajes relevantes, pero todo pasó a ser un “veremos”. Dio vuelta la página y se dedicó a los eventos y capacitaciones, lanzándose con sus propias experiencias digitales. 

«Partí con 10 personas para reactivar y subir mujeres en el escenario. Lo pensé con mujeres que vinieran con una expertiz en algo que ayudara a otras y también a los hombres. Les explicaba que era una charla de media hora, con el fin de dar tips y algo que permita aprender al resto. Lo ideal para decir que lo pasaste bien y además conociste gente. Todo empezó a retomar su rumbo, a tener más conversaciones y un renombre, cuando vino la pandemia en marzo». 

***

De nuevo, la resiliencia. ¿Qué hago ahora? ¿Cómo me reactivo de nuevo? ¿O será una señal de la vida y tendré que dedicarme a otra cosa? Varias de esas preguntas se hizo Carola Concha para subsanar su momento.

«Algo que aprendí es no tener todos los huevos en la misma canasta. Yo soy así, es mi característica, ser apasionada con todo. Cuando voy a bailar, lo hago hasta que se acabe la fiesta. Estoy en esta entrevista contigo y estoy aquí, con lo que eso significa. Cuerpo, corazón y alma. Me pregunté qué haría de nuevo, cómo partiría nuevamente, y me dije que nunca iba a dejar los eventos de lado». 

Comenzó a realizar “Noches Notables”, un nuevo programa por Instagram. «Fue difícil llevar todo a lo online, el valor de las redes sociales y la comunicación en vivo. Esta conversación era en la noche, con luces y ruido, donde agradezco a quienes confiaron en mí desde un principio. Era media hora, donde le preguntaba cosas específicas a la entrevistada o entrevistado, donde quería que se luciera, como me dediqué a demostrar en cada difusión gráfica. Es mi estrategía, mi línea editorial, que intenta demostrar lo que quiero hacer y lo que soy». 

Al calor de dicha experiencia se sumó “Mujeres Notables”, con 16 nombres que la acompañaron en entrevistas breves, también en Instagram, donde la experiencia y su gusto por la expresión con sentido la llevó a refundar su agencia de comunicaciones. «Soy así de apasionada. Si tengo que salir a vender con mi cliente, no lo dudo, me paro afuera y le hablo a otros. Comunicaciones de verdad, en terreno, no podría trabajar con alguien que no sienta que está haciendo algo que no corresponde». 

–Refundó Táctika este año. 

–Sí, con la experiencia de todos estos años en que me he desenvuelto en lo mismo. Me propuse no ser igual que otras agencias y distinguirme por hacer que la gente se visibilice. Es mi propósito de vida porque me he sentido un ejemplo de cómo hacerlo orgánicamente. Dónde está el contexto, la diferencia, tus clientes, dónde aportas valor. Un problema que tenemos es que hay muchos profesionales, de todos los rubros, pero pocos encuentran su diferenciación. 

–¿Cuál es la suya?

–Hacer que las cosas pasen y que ocurra con pasión y energía. Mis clientes me llaman y luego quieren conquistar el mundo, porque entienden mi pasión de ponerme al servicio de otros.  

–Ud. está haciendo coaching y entrenamiento a emprendedores.

–Sí, estoy trabajando en mi marca profesional, “Power Fit 5k”. Es la carrera inicial, lo primero que tenemos que hacer los emprendedores para volvernos referentes en los rubros y nichos. Enseño a partir de las herramienta gratuitas y muchas veces termino aconsejándoles por sus propias cuentas y plataformas. 

–¿Cómo lo definiría en una línea? 

–No postear por cualquier cosa, sino que tenga una clara línea de comunicación. 

–¿Qué debilidades y fortalezas Ud. nota en ese ámbito del emprendimiento chileno?

–Algo malo es que la gente ve todo negativo. Hay veces que es un sentimiento general, sobre todo en las redes sociales. Me carga los que critican porque sí, y mucho más cuando no se les pide su opinión. Si a mí me colocan algo negativo en mis redes, ya sea en relación a otra persona o conmigo, lo borro. Hagan sus propias cosas y tengan sus maneras de sobresalir, pero no me ocupen a mí. Tenemos harto de qué quejarnos en la vida como para más encima hacerlo en el ámbito del emprendimiento. 

–¿Y un punto positivo?

–En que para muchos emprender es una actitud de vida, ya sea que estés trabajando, con tu familia, pareja o amigos, todo tiene que ver con una forma de vivir. Pero también suelo decir que tengo un espíritu emprendedor, no que soy empresaria, porque es una idea que mezclo con muchas más cosas. Dentro de lo otro positivo es que estamos en un contexto y especialmente, en un país emprendedor. 

–¿En qué lo nota?

–En que nos formamos como resilientes. En Chile normalmente hay problemas económicos surgidos por cosas que planeamos y por otras que no, como los desastres naturales, por ejemplo los terremotos. Sin duda que ha sido menor a lo que ocurre con la pandemia, pero también es cierto que eso provoca ir aprendiendo en el camino. Siento que nuestro país nos ha ido abriendo posibilidades desde siempre. 

–¿Qué ha mejorado en el último tiempo?

–Cada día hay menos gente que te pregunta de dónde vienes, de qué colegio estudiaste o en qué universidad. Y si la hay, debe ser marginal, de las generaciones más antiguas que sí tenían esa manera de relacionarse porque les daba tranquilidad. Lo más importante en el emprendimiento es lo que haces y logras. Por eso admiro sobre todo al que partió con menos posibilidades. Me saco el sombrero por esa persona porque tuvo que hacer mucho en lo profesional pero también en lo emocional. Yo diría que el doble. Todos avanzamos en este juego de la vida, por lo que debemos conectarnos desde lo mejor que uno tiene.  

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