(Obituario) Una sonrisa indeleble pero que se despidió para siempre

Hoy te despediremos por la gran persona que fuiste. Lloraremos y no habrá momento en que no nos preguntaremos por ti. Pero también te recordaremos con alegría, consideración y amor, como prendas que no caían jamás de tu cuerpo. Nunca tuviste un motivo para no sacar una carcajada en ti y en los otros, como tampoco en demostrarnos que, pasara lo que pasara, éramos una familia. Y la familia no es solo compartir la sangre, los apellidos o los momentos. Es tener a alguien con quien hablar, ponerte al día y abrazarte por el tiempo transcurrido. Es saber que hay gente en este mundo que te recibirá y sabrá que hay algo de ti en ellos. Como decía el ensayista francés Andre Maurois, sin un familia la persona sola en el mundo tiembla con el frío. Si ustedes me preguntan, es cierto que hoy hace frío, pero acá no veo a nadie temblar.